El Reporte

“La construcción del Tren Maya está vinculada con actos de corrupción política y empresarial”: Lydia Cacho


La periodista mexicana denuncia que el megaproyecto estrella del presidente Andrés Manuel López Obrador reproduce “el capitalismo salvaje” que tanto ha criticado


REPORTE MAYA | En 1986, Lydia Cacho se mudó de la Ciudad de México a Cancún. Para entender mejor aquel paraíso turístico artificial inventado en los años 70, leyó Cancún, fantasía de banqueros, escrito por el entonces cronista de la ciudad, Fernando Martí. Con él empezó a desgranar el sistema de impunidad de los delitos de corrupción vinculados a los ecocidios en la península de Yucatán y a partir de entonces se dedicó a documentarlos: desde la destrucción de dunas para construir más hoteles en la costa hasta la contaminación de los mantos acuíferos. Treinta y cinco años después, para Cacho el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador continúa con la misma lógica de “capitalismo salvaje” de aquel entonces con su megaproyecto estrella, el Tren Maya.

La periodista y activista lleva exiliada en España desde 2019 por las amenazas que sufrió a raíz de su trabajo periodístico, pero sigue sin tener pelos en la lengua cuando se trata de señalar a los gobernantes y empresarios de su país. Durante su intervención este martes en la charla “Mujeres y Tren Maya: una mirada crítica sobre las implicaciones de los megaproyectos”, organizado por las asociaciones Mujer Libre Mx (MULI) y Conversatorio Feminista Cancún, Cacho aseguró que la construcción del ferrocarril “está directamente vinculada con profundos actos de corrupción política y empresarial que van a tener un efecto secundario brutal en la sociedad quintanarroense”.

La investigadora criticó que el Gobierno de López Obrador descalifique a las mismas empresas constructoras a las que después “reivindica” contratándolas para la construcción del ferrocarril. Cacho también apuntó a “grandes vínculos de corrupción con grupos de interés españoles”, aunque no entró en más detalles. Además, denunció que la obra insignia del mandatario provocará un “desplazamiento forzado” similar al que ocasionó la creación de grandes parques acuáticos en la región, “que cometieron delitos ecológicos que se han perdonado sistemáticamente porque son los millonarios quienes los cometen, y ellos son los que terminan aliados con el poder político”.

La construcción del tren, en particular del tramo que va desde Cancún a Tulum, ha desatado una oleada de críticas en México por el impacto ambiental que está provocando en ese territorio. Originalmente se había proyectado que las vías se construyesen junto a la carretera que ya conecta esas dos ciudades, pero las dificultades técnicas del proyecto, que implicaba levantar el tren por encima de los puentes que ya existen en la ciudad de Playa del Carmen, llevó al Gobierno a cambiar el trazado cinco kilómetros adentro de la selva. Las obras deforestaron decenas de hectáreas en un territorio repleto de cuevas y cenotes, por lo que se gestó un movimiento de lucha que logró que un juez detuviese la construcción en abril pasado. Desde entonces ese tramo está en el aire, aunque el presidente ha reiterado que el tren se inaugurará a finales del año que viene.

“Desde mi punto de vista la política del Gobierno de López Obrador no es de ninguna manera distinta a la de los gobiernos del PRI y el PAN que han gobernado el país. Porque Vicente Fox, Calderón y por supuesto todos los presidentes anteriores del PRI, han seguido exactamente las mismas estrategias y los empresarios son exactamente los mismos”, denunció Cacho. El Gobierno ha defendido que el proyecto llevará desarrollo económico con un gasto de 180.000 millones de pesos (alrededor de 9.000 millones de dólares) y creará más de 110.000 empleos en una región “históricamente marginada” del presupuesto público.

Pero, según la periodista, este es un ejemplo más del enriquecimiento de los empresarios y gobernantes del país a costa “del empobrecimiento de las personas más pobres, a quienes se les está arrebatando sus tierras, de la misma manera en que el PRI lo hizo en los años 70″. Cacho dijo que lleva más de 30 años denunciando los delitos al medio ambiente en la región y que no va a dejar de hacerlo “porque el gobernante en turno crea que es poco importante defender el bienestar, la tierra, los derechos de las personas y la vida animal”.

En la charla también participaron algunas de las mujeres que más han levantado la voz contra del Tren Maya en la región, como la apneísta mexicana Camila Jaber, la activista de Coral Hero Miriam Moreno, la defensora del derecho a la vivienda Carla Escoffié y las defensoras mayas Ana Poot Cahum y Wilma Esquivel Pat. Esta última, además bióloga y poeta, criticó que el proyecto esté utilizando su cultura para venderla “como un producto turístico”. “Los líderes se ponen nuestros bordados, pero es una forma de legitimar sus proyectos. Tenemos que preguntarnos a quiénes enriquecen, a quiénes mantienen en el poder”. Para la defensora, el ferrocarril es una obra pensada desde la capital del país que no responde a las necesidades de la población. “Es importante dejar de pensar que las comunidades no saben nada. En lugar de imponer un proyecto se debería construir desde la base, escucharnos a nosotros primero”. El País

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