Opinión

Tren Maya pitará, llueva, truene o relapaguee en todo Quintana Roo


Grupo Vidanta vs Grupo Xcaret, y otros grupos hoteleros que buscan beneficiarse con el megaproyecto ferroviario


REPORTE MAYA | VÍCTOR FLORES | El ruido ambientalista que se ha generado en torno a la construcción del Tren Maya en Quintana Roo, tiene un trasfondo político y empresarial, es innegable que hay muchos intereses detrás de la magna obra, bajo las cavernas y ríos subterráneos, mucho dinero que se mueve en este corredor para frenar la construcción de la red ferroviaria o mover el trazo casualmente entre Playa del Carmen y Tulum.

Muchos ambientalistas, que no todos, aclaro, aparecen cuando hay dinero de por medio y en muchos casos se mueven financiados por quienes tiene intereses involucrados y ven afectados sus desarrollos.
Cuando se construyó la carretera Cancún-Tulum, de concreto hidráulico, sobre lo que hoy es el tramo cinco sur y norte de Tren Maya, los contratistas y empresas constructoras, rellenaron de manera ilegal e impune más de 100 cenotes de esta vía y nadie vio nada y nadie dijo nada.

Los socavones que ha sufrido esta, la carretera federal 307 en los últimos años, son producto de esa ilegalidad; la naturaleza ha cobrado las facturas, pero insisto, nadie vio nada.

Se trataba de una mega carretera que detonaría el desarrollo del corredor-turístico Cancún-Tulum, bautizado en 1997 como la Riviera Maya.

En 1996 cuando se construía esta carretera en el gobierno del presidente Ernesto Zedillo y Mario Villanueva como gobernador, los empresarios locales deseosos de desarrollar el turismo buscaron proponer un nombre al nuevo destino y fue así como el mercadólogo Servando Acuña, propuso el nombre de Riviera Maya, asociándolo a la exclusividad y glamour de la Riviera francesa y la puesta en valor de la cultura maya.

Fue en noviembre de 1997, cuando la entonces secretaria de Turismo, Silvia Hernández Enríquez, vino a Playa del Carmen para develar la placa del nuevo destino llamado Riviera Maya.

Y así fue, la supercarretera Cancún-Tulum, detonó el desarrollo explosivo de la Riviera Maya, cuando se construyó entre 1996-97, recuerdo muy bien, había apenas mil 400 habitaciones hoteleras en ese corredor turístico, hoy 25 años después, esta Riviera de 130 kilómetros, es exitosa con más de 400 hoteles internacionales y casi 50 mil habitaciones hoteleras, cientos de atractivos turísticos, millones de visitantes anuales y miles de empleos generados pasando por Puerto Morelos, Playa del Carmen, Xcaret, Xel Há, Puerto Aventuras, Akumal, Paamul, Cobá, Tulum y Sian Ka´an.

Ante el explosivo crecimiento del corredor Cancún-Riviera Maya, en lo turístico y poblacional, surgieron voces de la necesidad de ordenamiento ambiental, desarrollo sustentable, protección ambiental, sustentabilidad turística, etc, etc, y la necesidad de preservar y promover un desarrollo con sustentabilidad y beneficio social a futuro.

Ante la falta de un sistema de indicadores de desarrollo y turismo sustentable, en el gobierno de Joaquín Hendricks (1999-2005), surgió el Plan Quintana Roo (2020-2025), en el que se preveía el desarrollo y la sustentabilidad de un Quintana Roo competitivo para el 2025, y en él se consideraba ya la construcción del aeropuerto de la Riviera Maya y un tren transpeninsular para mejorar la conectividad del destino y la oferta turística.

El Tren Maya no es una ocurrencia del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero si fue testigo cuando Ernesto Zedillo quebró Ferrocarriles Unidos del Sureste (FUS) y los Ferrocarriles Nacionales de México (Ferronales), aislando a miles de mexicanos del sur-sureste del país, además de dejar sin trabajo a otras miles de familias ferrocarrileras.

Hoy el Tren Maya, es la consolidación de ese rescate del sur-sureste, es la inyección que se necesita para generar empleo, nuevos polos de desarrollo y conectividad, y en el caso de Quintana Roo, es parte de la innovación y competitividad que requiere el destino para consolidarse y seguir generando desarrollo y riqueza.

El Tren Maya y el aeropuerto de Tulum son parte de un portafolio de proyectos de inversión considerado desde hace años en el plan 20-25; tras un estudio de la Fortaleza Oportunidades, Debilidades y Amenazas (FODA) de nuestro destino.

Al igual que la carretera Cancún-Tulum fue en su momento un detonador del desarrollo, el Tren Maya y el Aeropuerto de la Riviera Maya tienen el mismo fin.

Sin embargo, las condiciones han cambiado, en los tiempos de Ernesto Zedillo no había voces de rechazos, no había oposición, no había democracia y menos libertad de expresión para manifestarse como ahora ocurre y aunque se le reproche al presidente hoy los tiempos son diferentes.

En gran parte el grito de algunos expertos, buzos, espeleólogos, geólogos, hidrólogos, ingenieros y estudiosos de la materia son justificados, entre Playa del Carmen y Tulum existen los tres ríos subterráneos más grandes del mundo, y más de 600 cenotes que podrían quedar bajo la ruta del Tren Maya en su tramo 5 Sur y ello representa un peligro, un riesgo de derrumbe y hasta de una tragedia sino se hacen los estudios geológicos y de mecánica de suelo que el proyecto y la obra requieren.

Esta información de expertos, es tomada por ambientalistas, activista y algunos fanáticos para atacar el proyecto del Tren Maya, al grado de considerarlo inviable.

Es ahí el problema, el encono y la aversión, porque hoy en día existe la tecnología de punta necesaria para realizar estudios que permiten valorar el suelo, los riesgos y en caso de existir ese peligro que se advierte, poder mover el trazo de las vías del tren donde sea un camino seguro.

En Yucatán hay entre 8 y 9 mil cenotes, hay ríos subterráneos, las primeras vías del tren se colocaron en 1875 y llegaron a existir 904 kilómetros de vías férreas trazadas sin estudios modernos y de análisis de suelo y a pesar de recorrer todo el estado, no encuentro documentado algún accidente por colapso de cuevas.

No se trata de posturas intransigentes e infundadas, ni de voces catastróficas, sino de encontrar el punto de equilibrio al desarrollo.

Lenin Amaro Betancourt líder del Consejo Coordinador Empresarial de la Riviera Maya, reconoce la interconexión de ríos subterráneos y cenotes y la alta fragilidad que hay bajo el suelo del corredor Cancún-Tulum y considera que la oposición y voces de rechazo que han surgido de grupos ambientalistas al proyecto del Tren Maya, es por la falta de estudios del subsuelo y de una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), ya que la desinformación genera especulación y es necesario disipar dudas.
Categórico dijo, no se debe frenar el desarrollo, sino hacerlo en equilibrio, la zona es de alta fragilidad, pero hoy en día existe la tecnología necesaria para disipar esas dudas, evitar riesgos y desarrollar el proyecto con el menor impacto.

A la postura del líder empresarial de la Riviera Maya se han sumado otros empresarios como Miguel Ángel Lemus de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) que se pronuncian a favor de la consolidación del Tren Maya.

En todo Quintana Roo están consideradas 9 estaciones del Tren Maya y tres paraderos, es el estado con más estaciones y más beneficios a lo largo de los mil 500 kilómetros de ruta.

LOS INTERESES DETRÁS
Sin embargo hay intereses y disputas empresariales detrás del proyecto, el Grupo Xcaret es uno de ellos, ya que como siempre trató de sacar provecho, al gestionar que una de las estas estaciones del Tren Maya (la estación de Playa del Carmen) quedara frente al parque Xcaret, casi conectada a sus desarrollos turísticos y hoteleros, incluso el socio mayoritario Miguel Quintana Pali ofreció construir dicha estación con una millonaria inversión.

La propuesta fue rechazada por el equipo del presidente Andrés Manuel López Obrador y de ahí es parte de la guerra que AMLO sostiene con el grupo Xcaret y Eugenio Derbez, es por ello que el presidente fustiga a los ambientalista porque nunca se han opuesto a las depredaciones ambientales de los parques desarrollados por el grupo que encabeza Miguel Quintana Pali y otros empresarios socios y de la región.
Se sabe que Daniel Chávez Morán, dueño del consorcio hotelero y turístico Grupo Vidanta con hoteles en la Riviera Maya, bienes raíces, cruceros y promotor de otros atractivos como el Circu Do Soleil, a quien Andrés Manuel López Obrador nombró supervisor honorifico del Tren Maya, fue el principal opositor a que una estación del Tren Maya, estuviera en Xcaret.

Algunas empresas de Daniel Chávez pudieran verse beneficiadas con el trazo del Tren Maya, uno de sus magnos hoteles en Quintana Roo es el hotel Vidanta que se ubica a la altura de Puerto Morelos sobre la carretera Cancún-Playa del Carmen, por donde correrá el polémico tren.

Durante el gobierno de Ernesto Zedillo, Xcaret fue uno de los grupos más privilegiados en materia de permisos ambientales y tratos fiscales, ya que el ex secretario de Hacienda, era nada menos que José Ángel Gurría Treviño, cuñado de Miguel Quintana Pali, y presunto socio del grupo inversionista.
El Grupo Xcaret siempre ha sido beneficiado en sus desarrollos y permisos por los gobierno federales priistas y panistas, han operado como “vacas sagradas” que nadie toca en cada proyecto que emprenden, pero esta vez les ha tocado remar contra corriente.

En el mismo sentido se pronunció el empresario Román Rivera Torres promotor del complejo turístico Puerto Aventuras, quien propuso la ubicación de un paradero del tren en el poblado de Puerto Aventuras (30 mil habitantes) ubicado frente a su desarrollo hotelero, condominal y marina.

Tanto Quintana Pali como Román Rivera Torres, se reunieron con el ex director de Fonatur Rogelio Jiménez Pons para sus presentarle sus respectivas propuestas, sin lograr acuerdos.

El Grupo Chapur de la cadena Palace Resort comandada por José Chapur Zahoul, sería otro de los beneficiados por el Tren Maya dado que su complejo hotelero de cerca de 5 mil habitaciones se ubica en las cercanías del Aeropuerto Internacional de Cancún, zona donde se prevé la construcción de la principal estación del Tren Maya.

Entre el Aeropuerto operado por Grupo Asur y al complejo hotelero Palace Resort se proyecta construir la estación de salida del Tren Maya desde Cancún y conectar todo con un megadesarrollo hotelero, inmobiliario, comercial y de atracciones que ya se construye.

La disputa entre los poderosos grupos empresariales, crece con el Tren Maya, cuando se revive el pasado y sale a relucir la férrea lucha opositora del Grupo Chapur para que el Grupo Xcaret no realizara el polémico Home Port (puerto de salida de cruceros), por considerarlo depredador para la industria hotelera establecida.

El desarrollo de Quintana Roo y la Riviera Maya no debe quedar sujeto a intereses de políticos y de empresarios que han depredado el medio ambiente, a quienes hoy critican sus mismos defectos y se oponen a la diversificación y fortaleza del destino.

Quintana Roo y la Riviera Maya, son una versión del paraíso con estilo tropical, con un escenario de gran variedad de actividades, rico en naturaleza y exuberante selva tropical, vestigios de su mística cultura, las mejores playas del mundo, con tesoros escondidos y tesoros vivientes.

Necesitamos un Quintana Roo solidario, conectado, diversificado, competitivo, fuerte y sustentable.

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